Primer día: un largo viaje, llegamos a las nueve al hostal, 33 alumnos con profes y curas, el cansancio del viaje no se dejó notar, la energía de los chicos ilimitada.
Aunque termina el curso 2016-2017, hemos pensado que sería una buena idea, crear este espacio. De esta manera podremos ir contando todo lo que vamos realizando a lo largo del curso 2017-2018. Este año ha sido muy especial por varios factores. Hemos tenido la suerte de contar con nosotros, todas las semanas, con los sacerdotes Jorge y Patxi. Ellos han aparecido en nuestro día a día y tanto para profesores como para alumnos se han hecho familiares e imprescindibles. Por otra parte hemos arrancado el camino de Santiago, ¡todo un éxito!, los chicos han vuelto entusiasmados y muy cambiados muchos de ellos. Os esperamos el curso que viene.
Señor, al comenzar este nuevo curso te pido que me regales un nuevo reloj… No, no, ni digital ni a pilas ni a cuerda. Quiero uno muy especial. Quiero tu reloj… Un reloj que no marque las horas que me quedan ni los días que faltan para el fin de semana… Un reloj que marque sólo y exclusivamente segundos, instantes, oportunidades para hacer el bien. Un reloj que se pare cuando alguien entre en apuros, que se adelante para ver las necesidades del otro y que se atrase para pedir perdón… ¿Un reloj de pulsera o de pared? No; mucho mejor: de corazón. Un reloj en cuyos números aparezcan nombres: María, Ana, Carlos, Alejandro, Yolanda… Nombres y más nombres de amigos, de compañeros, de hermanos que Tú, Señor, cada día pones en mi camino. Un reloj cuyas agujas acaricien, abracen, sirvan, ayuden, perdonen, escuchen, compartan… y en cuya esfera aparezca tu rostro de Padre y de amigo y de compañero de clase,...
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